“¿Y si las historias para niños fueran de lectura obligatoria para los adultos? ¿Seríamos realmente capaces de aprender lo que, desde hace tiempo venimos enseñando?”
-José Saramago
El Antiguo Colegio de San Ildefonso, ubicado en el centro histórico, es sede desde julio del presente año de la exposición La consistencia de los sueños, la cual a través de proyecciones, fotografías, bosquejos, libros y objetos personales elogia y evoca al escritor portugués José Saramago.
Inaugurada en 2007, la muestra se presentó anteriormente en España, Portugal y Brasil; en la Ciudad de México y permanecerá abierta al público hasta el día 2 de octubre.
Escritor de novelas, cuentos, ensayos y hasta óperas, Saramago nació en 1922 en Santarém, Portugal y vivió hasta los 87 años.
La mayoría de sus obras están impregnadas de la realidad en la que vivió.
En 1991, tras las críticas recibidas por su escrito Evangelio según Jesucristo, Saramago se marchó a Lanzarote, isla del archipiélago canario, y permaneció ahí hasta el 2010, año en que murió.
En 1998 le fue otorgado el Premio Nobel de Literatura. Uno de los salones de la exposición simula la entrega: el piso está cubierto por una alfombra roja, en las paredes hay una secuencia de fotos familiares que exhiben la preparación antes de la ceremonia, y al fondo se encuentra la medalla con la que fue premiado.
Además de haber ganado el Premio Nobel de Literatura, el escritor se interesó por redactar libros infantiles. Para acentuar este hecho en la exposición hay una animación basada en uno de sus cuentos: La flor más grande.
En otro de los cuartos se exhiben algunos de sus objetos personales que evocan las condiciones en las que escribía: sus gafas, un escritorio y una silla, su máquina de escribir y una luz tenue.
Cabe destacar una de las instalaciones más originales y atrayentes de la exhibición: un olivo del cual cuelgan algunas de sus frases célebres como “toda revolución es un no, que se acaba convirtiendo en un sí”. Este tipo de árbol hace referencia al lugar donde vivía Saramago y los enunciados colgados acercan a los visitantes a sus ideas de una manera interesante y dinámica.
En las paredes de un salón oscuro se proyectan algunas de las palabras importantes que usó en sus obras. Esta mecánica permite a la audiencia una aproximación única con sus escritos: las palabras proyectadas van cambiando de lugar para que cada espectador tenga una experiencia distinta, pero todos ellos acaben formando parte de sus obras.
En la última sala cuelgan de una pared enorme algunas de sus obras traducidas en varios idiomas y se muestran escenas de José y Pilar, documental de su vida próximo a estrenarse.
El título de la exposición, La consistencia de los sueños, alude al concepto y la finalidad de la misma: el visitante puede tocar todo lo que José Saramago logró en su espíritu y en su vida como escritor. Una experiencia invaluable que hay que vivir.

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