Mejor conocido como el estrangulador de Tacuba, Gregorio “Goyo” Cárdenas fue un homicida mexicano que se convirtió en una celebridad nacional.
Es el único asesino en serie en el mundo que después de pasar 35 años preso se convirtió en abogado, escritor, pintor y guionista.
Nacido en el año de 1915, “Goyo” Hernández padeció eneuresis y comenzó desde temprana edad a dar muestras de crueldad hacia los animales, torturando pollos y conejos.
A los 27 años obtuvo una beca de PEMEX la cual lo ayudó a independizarse de su madre, quien lo trataba a base de castigos y represiones.
En 1942 “Goyo” llevó a una prostituta de dieciséis años a su casa. Después de sostener relaciones sexuales con ella la estranguló y la enterró en su patio.
Este hecho se repitió consecutivamente y en un periodo de 20 días estranguló y enterró clandestinamente a cuatro mujeres.
A petición de “Goyo” su madre lo internó en un hospital psiquiátrico. Tras confesar que había matado a una de las chicas fue arrestado y recluido en el Palacio Negro de Lecumberri, en el pabellón para enfermos mentales. Sin embargo, sus abogados consiguieron que fuera trasladado al Manicomio General de La Castañeda para recibir tratamiento.
En el interior de Lecumberri, Goyo tuvo la posibilidad de llevar clases de Derecho y Psiquiatría. Aprendió a tocar el piano y hasta se casó. Realizó historietas donde contaba crímenes famosos, e incluso escribió varios libros.
En 1976, "El estrangulador de Tacuba" abandonó la cárcel. Terminó sus estudios de Derecho y trabajó como abogado hasta su muerte en 1999.
Goyo registró ante Derechos de Autor la narración de su caso, el cual se estudia desde hace décadas en Criminología y en la carrera de Derecho, en la UNAM.

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